Uh!... cuánto hace que no hacemos ese ejercicio, ¿no?, donde la imaginación nos aliena en la más divertida de las aventuras. Mejor aún, la imaginación nos posee y nos traslada a mundos tan insólitos que volver a éste sería una pena. A veces cuando algún padre o una madre, hace el esfuerzo por asemejarse al mundo de su niño, toma un autito o una muñeca y trata de imaginar al mismo ritmo que el niño… he visto, (me he visto) cómo se pierden esas miradas tratando de comprender, tal vez, cómo hace para irse tan lejos de acá, a dónde irá; uno lo ve porque el pibe te dice: - “ no ahí no … no ves que está lleno de robots que están por atacar”, o “- ¿viste mami, ya se izo pis el bebé”…quedamos desorientados, nuestras caras se transforman porque no queremos cagarle el momento, entonces complacientemente decimos un simple “- aaah” es muy cómico. Uno por ahí regresa con tanta rapidez, a los impuestos, a la discusión de anoche, a que la suegra está por venir en estos días y esas cosas, que deja en evidencia nuestra capacidad perdida, igual…vale la pena hacer el esfuerzo, no solo con nuestros hijos, digo, con el autito o la muñeca, hacer el esfuerzo digo, cuando estamos solos y solas, en la habitación, en la cena… Qué divertido es, ponerle caritas a una ensalada, o servir la mesa cantando, o apagar la tele haciendo payasadas, o hacernos los enojados mirándonos al espejo…sin fotos, ni fotolog, ni nada de eso, no…Nosotros y nosotros…Imaginación sin mas, el puro encuentro con la piel, el sonido de la respiración. Animarnos a hacer “brrrrrr” y darle de comer en la boca a ella o él. Animarnos a saltar cuando no hay nada que saltar, a brindar cuando parece que no hay nada por qué brindar, ni con qué. Hacer jugo de agua, hacer vino de sonrisas, derramar por toda la casa una jarra vacía, pero llena de líquidos fluorescentes… A lo mejor, si nos animamos a imaginar como niños un poco más… podríamos darnos cuenta, lo tremendo que hace una desilusión y así aprenderíamos a llorar y reírnos con simpleza y pureza de corazón y con tranquilidad de espíritu…Animarnos a andar con las ventanillas bajas, sin tantas cerraduras, sin puertas antirrobo, sin gas paralizante, sin cámaras de seguridad, sin cercos electrificados…es veces es mejor imaginar que podemos ser un poco mejor, y tratar de serlo, sin tanta especulación, mandar a la mierda cuando nos enojamos evitaría tantas úlceras, nos evitaría tantos infartos, y también si tenemos ganas de abrazar a la persona amada luego de una discusión. Así quizá, dejaríamos de lado un montón de pelotudeces por malditas conveniencias, y seríamos menos gente y más PERSONAS...
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