No al olvido (algo viejo que encontré)


La locura del ser humano lo ha llevado ha matar en nombre de tantas cosas intangibles, que le sirvieron para los despropósitos, incluso, los más irracionales y macabros, como el afán por la toma del poder, mesianismos, etcétera. La estupidez de pocos lastimó por centenarios y milenios a muchos,  dejando entre nosotros los humanos, TODOS HERMANOS, las heridas más profundas y difíciles de sanar. El racismo, el clasismo, el mesianismo, el capitalismo, etcétera.
      
Desgraciadamente, también,  hay heridas de muerte que reabren otras viejas heridas,  fomentadas por la represión, la desidia,  la conveniencia política, el asistencialismo
la omisión, la falta de control. Para decirlo en otras palabras: un sindicalista muerto en Rosario, el policía muerto en Río Negro, Carlos Fuentealba, los obreros reprimidos en distintas provincias a lo largo de estos últimos 20 años, la falta de decisión en la NO-
INSTALACIÓN de las papeleras, los planes sociales demagógicos, las escuelas que 
no pueden enseñar y sólo pueden contener a una gran parte de las generaciones dándoles de comer 50 centavos por día, y para seguir refrescando la memoria... Cromañón y Julio Lopez.

          Usted hermana y hermano, pues lo somos bajo un mismo cielo, y en un mismo planeta y plano existencial, NO debe olvidar. 
             El superar estas cuestiones pendientes requiere de mucho trabajo y ejercicio de la memoria, sin duda.  Sí… memoria, pero no desde el odio, del miedo, ni  siendo caldo de cultivo nuevamente para el afán de unos pocos. 

      Porque hace más de treinta años una gran parte de la sociedad (que somos todos), usted y yo,  estuvo de acuerdo con el llamado Proceso de Reorganización Nacional, y unos años después con la Guerra de Malvinas (ya que,  La Plaza de Mayo estuvo repleta de gente alabando a un atorrante que estaba en turno) y a esto lo sabemos todos. 

Pero si hacemos una mirada tibia sobre nosotros mismos y no nos damos cuenta  que fuimos parte del horror, víctimas y victimarios a la vez. No podremos superar esas viejas heridas, porque seguiremos excusándonos tras un discurso débil, facilista  y sin autocríticas, que no es lo mismo que echarce las culpas o rasgarse las vestiduras.

             Para esto debemos aprehender a tener compromiso y no hacer la vista gorda, porque de ser así, vivimos retrocediendo y fijando siempre viejas frases e ideas,  cómo: “por algo se lo llevaron” o “ algo izo”, “no te metas”, "la plaza es sólo nuestra"

        No se trata en este proceso de cambio, para la unión latinoamericana, el fortalecimiento de las instituciones democráticas, la búsqueda de los desaparecidos,. detenernos sólo a pensar qué tan malos fueron unos u otros, pues para eso, para saber, enjuiciar, y condenar a los verdaderos asesinos, está la justicia, la cual, y esto es muy importante, debemos bregar porque funcione correctamente. Y para que así sea, es imperativo y concluyente, buscar la justicia desde lo mas profundo de nuestro corazón, y aprender a  no tirar la piedra y esconder la mano.

Treinta años de lo que dejó como resultado, también, pérdida de la identidad, miedo,  odios y rencores.  Pero, para que no se repita, y hago hincapié en esto. No debemos olvidar, pero tampoco debemos dejar de lado el hecho de mirarnos bien dentro de nuestros propios egoísmos y conveniencias. Seamos capaces de hacerlo y corregirlo,  desde nuestro interior y luego hacia afuera, para poder mirarnos al espejo y a los ojos de nuestros hijos, para sentir de verdad y decirlo con tranquilidad de conciencia: ¡¡NUNCA MÁS!!.

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