¿Moto que? (3-9-10)



Hace unos días escuchaba en la radio un periodista que hacía una columna sobre la situación de inseguridad y explicaba cómo, lo que los medios consideran noticia, lo exprimen de manera sistemática hasta que desaparecen de cartel. 

Es interesante, algunos con un poco más de información sobre algunas cosas, vislumbran que esta manipulación de los hechos llamados noticias, son enrostrados continuamente por una o dos semanas y hasta tres, hasta que queda todo en la nada y se comienza el círculo vicioso nuevamente. 

Estamos en una año preelectoral, muchos dicen que se vienen la era post “k”, algo así como que...si fuera que la sociedad se sacara un peso enorme de encima. La pregunta es ¿ y qué viene después?... 

No, tranquilo, no es mi intención alarmarlo o ponerme en la piel de los “transversales”  para hacer un discurso sobre los peligros inminentes que nos vendrás si el actual aparato político y económico, en el 2011 no gobierna. Lo que pretendo en realidad, es ver si se puede pensar y decir que nos tenemos que dejar de joder con las hegemonías. El discurso actual gobernante, se relaciona con la mal llamada justicia social, la lucha encarnizada por los derechos humanos, y el fantasma continuo de que el gobierno y los multimedios están peliados. 

Cuál será entonces, el discurso que viene. 

Posiblemente sea el discurso de la seguridad, la necesidad de estar unidos contra los delincuentes y el narcotráfico, la obligación de hacer un país más productivo y de fomentar la industria. Ahora, ¿qué diferencia a estos dos discursos? Nada. Lo único que tratan es de instalar un concepción de la sociedad que se “quiere” y de esa manera arribar y sostener el poder. En uno vemos los resultados, en otro, algo ya vimos al menos algo. Pero debemos darnos cuenta que, oh casualidad, desde hace treinta años, los nombres se repiten, los que toman las decisiones siguen siendo los mismos, los que negocian las tierras, el hielo, el agua y la minería, siempre están en la picota. Ninguno de ellos cree realmente que haya que cambiar algo, salvo unos pocos, ninguno renunció ni a su sueldo ni a su dieta, ni a sus fueros. Los que lo hicieron, o están muertos o están fundidos. 

Es raro. Una trilogía extraña en los 70` de la que se vuelve a hablar ahora, Tiberman-Gelbarg-Graiver, entran en una escena que al menos está enrarecida en discusiones más de tipo ideológica que judicial. Moyano al frente del PJ bonaerense se hace el [de la] sota y se mete nada más y nada menos que en el campo, nunca mejor la palabra, del “Momo” Venegas. Del riesgo país se habla muy pocas veces, pero menos Tartagal, y de los negociados por la explotación a cielo abierto, y de los curas villeros, y de Julio Lopez, y del sindicalista que mataron en rosario, y de… 

No, solo se habla de un lado o de otro, no hay términos medios ni términos que no sean “ultra-k” o “anti-k”, todo lo que está en el medio se diluye se esfuma. Claro es mejor así, es mejor no hablar de ciertas cosas, es mejor decir que los motochorros son sólo chocorros, que los pibes del paco son sólo pobres y que las madres están todas locas o que los curas villeros al fin y al cabo, representan “la iglesia”.

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