Señales...


El cartel con la “E” atravesada por una mediana línea roja, nos señala que no hay que estacionar. Suele ocurrir que no le damos pelota. Sencillamente estacionamos, la miramos como diciendo, - na, no es para mí… la señal, ahí parada sin decir más que para lo que fue creada, hasta parece mirarnos valla uno a saber con qué ojos, y nos dice – no boludo…te van a hacer una multa. Pero nosotros insistimos y dejamos el auto sin más preocupación que comprar el atado de cigarrillos, o ir a buscar a alguien, no sé, una esposa, un encargue, nuestro hijo que sale de la escuela. Entonces la señal, pierde sentido, pierde su sentido existencial, ¿podríamos pensar en todas las señales de tránsito que están deprimidas, porque, por más nuevas que sean o por mucho tiempo que estén en el mismo lugar es ínfimo el número de personas que les da bolilla? Pero nuestra vida no sólo tiene señales de tránsito. Hay más, están las señales que nos indican que estamos enfermos, ( los médicos le llaman síntomas), hay señales que nos dicen que todo terminó, que no hay nada más para hacer con una novia, novio, o pareja… Las señales están, y muchas veces, nos hacemos los tarados y no queremos verlas. O acaso no sucede que hay señales que nos dicen, - pará, no siguas con lo mismo… te vas a hacer mierda…ojo que por ahí no es la cosa… seguramente estas señales, pueden ser catalogadas como señales instintivas, es decir, intuimos que algo está por suceder, nos damos cuenta o que estamos al borde de algo, o que tendríamos que habernos callado antes de lastimar con alguna palabra o gesto al otro. Las señales vivas, les llamo yo, porque son breves instantes, que ni siquiera se acercan a la reflexión, no. Son luces que se prenden o se apagan en alguna parte nuestra. Luces que cambian de color, como el semáforo, y nos invitan a detenernos, a ser mas precavidos, o darle con todo. Uno haciendo el paralelismo con el semáforo, podría invertir, el significado: el rojo, para que nos animemos a dejar todo, que seamos todo la pasionales que queramos, el amarillo, nos invita a detenernos, porque lo que tenemos en frente tiene otro tipo de luz mucho más potente que la nuestra, debemos detenernos, el verde, nos indicaría que la salud es algo muy importante, todo lo que podemos conocer como salud, entonces hay que ser cautos y mirar a los costados, porque lo que se pone en juego es nuestra integridad. Las señales. Éstas pueden decirnos cosas como – ¿qué hacés? , no te das cuenta que no te ama, estas perdiendo tu tiempo… o cosas como:  – basta de titubeos, vos podes, dale, basta de victimizarte… Las señales vivas, como yo le llamo, son señales del corazón más que de la razón, son voces, con sonidos internos, vienen de algún lugar, y nos ayudan a darnos cuenta, a persistir o a esperar. Sin señales vivas, sólo nos asistiría la razón, y eso sería muy triste y carente de sentido.

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