Difusa aparecía, cegada
todo aquello le impedía ver
su piel tan solo
su calor mostraba
Insistía la niebla en el silencio oscuro
y un rapto de envidia la amarró descalza
una vez más pudo la sangre
y así se fue
que ante la cruel maldad
se cobró ella,
la que vi y busqué,
saldó en deseos
su mejor venganza
no fue sencillo ver su cuerpo entero
no fue amable el cúmulos al irse
pero sin mancha alguna
y con la pasión más bella
cedió la maligna
y me dejó ver su cara
la más bella extraña
Allí la vi sola y llena de luz
entre tanta noche
sola, pero viva
sola, sudorosa
sola y acompañada
tal vez fue el rocío
no sé…
Se quedó conmigo
hasta la madrugada
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