Hacía años que en distintas galerías del mundo se exponía uno de los hallazgos pictóricos más extraños del último siglo. Una rareza que para nuestro siglo XXIV, es extremadamente valiosa, ya que los artistas rebeldes, aquellos, que retrataban lo que se les antojaban cuando y como querían, se terminaron hace ya más de una centuria. Es inevitable pensar hoy que un individuo podía disponer de su tiempo sin más estímulo que su propia voluntad. Es curioso pensar como hacían estos sujetos para realizar estas obras sin que nuestros Grandes Lideres Jefes no supieran lo que hacían. Se sabe, que por aquel entonces, la gente podía decidir no producir otra cosa que no sea su propio arte. Gracias a nuestro orden, por suerte, eso se terminó definitivamente. Nadie hace lo que quiere, aprendimos a hacer lo que se necesita. Es mucho mejor ahora, aquellos bárbaros vivían en sistemas que les daban demasiada libertad.
El cuadro es extraño, hay una ciudad de noche, eso es evidente, por las sombras, la escasa luz en los colores, una media luna medio deforme difusa; y destellos de la antigua luz amarilla con la que se iluminaban antes. Los edificios, todos, están como gastados, no sé, dan la sensación de viejos, incluso algunos autos que también aparecen están definitivamente detenidos y con personas de distintas edades, este es un detalle interesante, como con las miradas perdidas. En las calles están esparcidos, esos artefactos llamados televisores, y mucha comida sin proceso sintético. Los árboles que aparecen están sin hojas, casi secos. Algunas estrellas en un fondo azul oscuro, son plateadas. Los trazos son toscos, como si una persona enferma o un anciano los hubiera hecho. Y un detalle curioso, en la cima de algunos edificios hay como personas arrojadas al vació, creo que aparecen diez o doce en toda la obra.
Se ha estado investigando el origen y el mensaje concreto de esta extraña imagen. Muchos eruditos especulan y ha pasado, la misteriosa obra, por distintos análisis tanto químicos como físicos. La obra no tiene título, ni firma. Aunque hace poco la "Comisión de Culturas Extintas" ha dado un veredicto final, el cuál dice: “La obra data de más de doscientos años, se sitúa en la ciudad de un país ahora inexistente, Argentina, al sur del mapa del Imperio Norte, las imágenes reflejan una condición que devenía en conducta masiva, lo hemos titulado, “El aburrimiento”, y el autor es definitivamente, un niño”.
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