Extraña compañía


Un desquicio tenerte a mi lado
en el pecho, en la mano
entre los dedos

Una tras otra bocanada
absurdamente contentas soledades
y acompañas las más secretas charlas
las más atroces mañanas
las mejores noches,
las madrugadas

Como un sempiterno infame
me subo a tu fulgor humeante
y en las retinas rojizas
muestras tu paso como el tiempo

En las cenizas negro grises
me muestras el demasiado
el que puedes ser una mala compañía
sin hablar, solo existiendo ahí

Una sonrisa pícara y blanca
llena oscuridad azora tus besos
tu blanquecino brazo se consume
azul, pierdo la cuenta y los deseos

La garraspera y el sudor extraño
el marrón que asoma por mi dentadura
la cantidad de sal y un “wiscardo”
son como rayos extraños en mi haber
nada de engaños

así es nuestra rara amistad…

quizá mortal.




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