El niño que hay ahí…

Ese niño regresa a veces,
con caprichos, berrinches
solitario,
feliz y alegre también

No sabe otra cosa que jugar
a la pelota, muy poco
a los autitos, mucho
y a escaparse en las siestas...

Los ojos limpios
la mirada clara
la sonrisa llena
el cabello sucio
la piel de barro
y una voz bien suave


En una esquina del bar
mira las bochas,
al borracho diario, 
y a el sapo...
puro bronce
lleno de monedas  

Debajo de su árbol
viaja en naves espaciales
tiene batallas y las gana
a todas


Cuando regresa,
llora si le pegan
en soledad
o mejor dicho
en compañía de su perro

El niño que hay ahí
pasea descalzo,
en cuero por el pueblo
se va ha agarrar anguilas,
después de la lluvia,
o a pescar ranas,
y un resfriado

Quiere tocar la guitarra
y no le sale, pero insiste
quiere ir al cielo
y no se explica cómo
corta el pasto, 
puntea la tierra
riega la quinta, de mañana
y al atardecer,                                                                                                                                       pide alfajores,
un lujo, que a veces llega
como el Tody o el asado…

Sabe algo,
quiere ser grande
y andar por todo el mundo

por ahí anda
el niño que hay ahí…
a veces regresa y toma mi mano
y me invita a pasear tranquilos
no sabiendo otra cosa
que jugar.

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