| Zeus...silencio |
También nos trastoca algún grito de vecinos que se puede deber a la pelea de la semana o diaria, o esos otros tipos de gritos que le suelen dar envidia a más de uno. Cuesta que la ciudad se mantenga en algún tipo de silencio. Digo tipo de silencio porque creo que no hay un solo silencio, puede estar el silencio de callado, el silencio caricias, el silencio de roses, el silencio de después de un disparo de arma de fuego, el silencio de un niño en el instante que viene a ser dado a luz, el silencio, no es sólo ausencia de ruido o de sonidos.
El silencio puede durar mucho o poco, tal vez nada. Hay silencio de radio, por ejemplo, y este silencio de radio no sólo se da en las telecomunicaciones, se da también entre los seres humanos. Está el silencio deseado y el silencio no querido. El silencio no deseado es ese que exaspera, que violenta porque, o se parece a la apatía o se asemeja a la amenaza. El silencio sí tiene poesía, los puntos suspensivos, el punto y coma, el punto, la coma, son silencios. El silencio aparece en la música, una negra, una blanca. El silencio incluso tiene sonidos, tal vez mudos, pero eso lo dejo para otro momento. Me refiero al sonido mudo. Mirar a los ojos en silencio y de golpe en el medio de una charla entre dos enamorados, como si estuviera uno de ellos pidiendo un tiempo, un ssshhh, - sólo deja que te mire. El silencio, tiene onomatopeya.
Un hijo que mira a su madre mientras toma el pecho, inunda ese instante con silencio, al que luego le pone un poco de ritmo y sonido, cuando succiona la leche materna, está tomando la leche y de repente, se detiene elevando sus ojos como diciendo algo, no sé, tal vez un – está muy rica ¿sabías?. A veces el silencio se apodera de nosotros, nos ponemos silenciosos, decidimos muchas veces ser silenciosos, y otras simplemente lo somos, o por andar pensando, ocupados o preocupados, hacemos silencio. Uno hace silencio cuando reza, hace silencio el ladrón también. Pedimos silencio, o para hablar o para escuchar. El silencio es eso que a veces deseamos y otras nos molesta, natural. Casi nunca estamos conformes con la falta o la presencia de silencio. Porque, como a todos, nos gustaría poder manejar también el silencio. El silencio hace falta, para hacer el amor, para tener relaciones sexuales o genitales. Para cocinar.
El silencio es inspirador, particularmente a la noche, en la ciudad, y en el campo, el silencio nos hace descansar o nos da miedo. Se hace un silencio mortal en el ambiente cuando está por venir un tornado, de golpe, no hay ni siquiera viento y luego vienen la catástrofe, el pánico. El silencio de la verdad, el silencio para la mentira, para la verdad cuando uno por ahí no quiere lastimar al otro pero sabe que debe decir lo que piensa, entonces antes hace como un silencio; Para la mentira, es ese silencio calculador, medido, que sólo reprime por unos instantes la palabra.
El silencio de la reflexión, para una charla, cuando el otro está verborrágico, y el otro espera pacientemente. Está el silencio de la traición, cuando el que te está mirando lo que haces, no lo hace por admiración ni respeto, sólo espera como la hiena, que muera algo tuyo para lastimarte de la manera más artera. Está el silencio de la lectura pa adentro, tal vez ese que estás haciendo ahora. El silencio, estimado y desestimado... existe, aún en la gran ciudad, también en la noche, y aún en el medio del ruido y la locura...
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