Me voy a atar sin pedir permiso,
a la frutilla,
cuando el color no tenga significado
cuando no se nombre
a ese día como el peor vivido
me ataré a la rosa y al seival
cuando nada me penetre y nada me marchite
cuando no converse ya
conmigo la serpiente de la sabiduría
Me voy a atar sin miedo al castigo
a la flor y al árbol
al fruto, al capullo, al brote
sabiendo que no les hago daño,
mentiras,
no les hago daño,
lo sé.
Me ataré al trigal y al heno
al vuelo de la luciérnaga y al de la mariposa.
Me voy a acercar a todos ellos
los tocaré también ese día
sin miedo a la condena
sobre todo, ante todo,
sabiendo que mi sangre
esa sangre
es mía y necesaria
no como en la guerra
es mía y es santa
natural y humana
Cantaré entonces
que el rojo es mejor que el blanco
aunque en definitiva
son colores
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