A veces nos miran
las viejas urracas
locas y charlatanas
oscuras y picudas
son sus miradas torcidas
que todo juzgan mal
mientras comen la carroña
o las heces de los
buitres
Me miran mal, desde hace
tiempo
y sus bastardos también y
con saña
detestan a los niños,
y no por ser urracas,
sino por ser malignas y
arteras
vengativas ellas
se ufanan en molestar
con sus graznidos
perversos
cínicamente obscenas y mentirosas
hipócritas,
van tras las puertas del
Bosque
atentas y asesinas
ocultas y sutiles
siguen ahí
las viejas y mordaces
viejas y malas urracas
carroñeras
no le hacen asco a nada
y menos si se trata de
comer
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