El otrora sueño se esfumó,
se tornó olvido
y las bestias entonces se
mofaron sin vergüenza
se regodearon del mal
bendecido, en realidad maldito
La ensoñación de un
pueblo, y la complicidad
ahogaron de un lado y del
otro de la cordillera
los gritos y los llantos,
la vida bajo la muerte
Cómo se bautiza a un mártir,
cómo evangelizar
mentiras en sotanas
negras, verdades en cabellos largos
la paz sólo de noche, en
sueños, o en la muerte misma
Mujeres ultrajadas,
arremetidas de los asesinos
que pretendían contaminar
de su hediondez
los cuerpos y las almas,
horror en los pasillos
La sucia comida, el velódromo,
el encapuchado
nada de cuidado, nada de
amor, el odio institucionalizado
“pobres diablos”, sin
saber lo que harán los asesinos,
volverán cantando sin
temor y romperán con su voz la marquesina
Que se apaguen las luces
del olvido, que se encienda la memoria
los leones ya comieron a
sus víctimas, pero no podrán devorar el recuerdo…
( A la memoria de todos los compañeros chilenos que estuvieron a expensas del odio pinochetista en el Estadio Nacional de Chile)
( A la memoria de todos los compañeros chilenos que estuvieron a expensas del odio pinochetista en el Estadio Nacional de Chile)

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