Coherencia, estupidez, obsecuencia, entendimiento


                                                                                                               original tomada de: http://2015-quinto.blogspot.com.ar/2015/03/entre-el-24-de-                                            marzo-y-el-2-de-abril_5.html

No parece un título, parece una enumeración o quizá hasta un breve y tonto inventario. En un momento en el que los coherentes son presa de la estupidez, su evidente obsecuencia ¿necesaria a veces? termina siendo fruto de un entendimiento que, en definitiva, es el lógico resultado de una de las más perversas de las coherencias; la demagógica. El crisol de panqueques está a la orden del día y les falta un programa de gourmet decadente, para exhibir el menú de estrategias tras el premio mayor. Entongados unos, entangados otros, se animan a disfrazar de debate una alianza que no pudo ser, con excepción de uno solo, claro ¿y rojo? La vidalita de las gallinas cluecas en el ámbito nacional, tiene algunos homónimos en los distritos con la diferencia que, aquí abajo, somos pocos y nos conocemos mucho.
Presa del deseo y las faltas de propuestas nuevas, los abogados, sus bufets y la perversidad del poder judicial, triunfan sobre la política. Un aquelarre de denuncias “pa un lado y pal otro” revientan las pantallas, los periódicos, los “tuits” y los post. Lo cierto es; que en la partida, los espectadores son esa vieja masa “amorfa” que se tortura, o con el dólar o con sus propios sueldos, burguesía y proletarios de antaño y de ahora. Los militantes, frutos de los espacios vacíos, son la parodia o el empuje, la garra o las uñas, el puño o la mano abierta, que se animan a querer, a amar, a soñar y también, ver si pueden seguir justificando su razón de existir en los próximos cuatro años o si es verdad que lo que dicen que creen, es lo que realmente creen.

Famatina, Julio Lopéz, Arruga, Costequi, Santillán, los muertos de Once, Fuentealba,  Cromañón, Antonini y la plata en el baño de Felisa, “don” Niembro, AMIA, ANSES, Milani, Schoklender, Mariano Ferreyra...incompatibilidades, acomodo, clientelismo, hipocresía, demagogia, conflicto con el campo, el no positivo, los buitres de adentro y de afuera, la policía en las calles, la culocracia…. Son el infinito que se opone y que corrompe,  que se esfuerza por agotar a un otro infinito, más bello y por el que aún seguimos creyendo que las cosas puede mejorar.

Ese mundo otro se opone a este infinito mejor: al de los creyentes, a los que se entregan, a los que tienen convicción, a los esperanzados, a los desesperados que luchan, a los peronistas, a los radicales, a los socialistas, a los comunistas, a los idealistas, a los ateos, a los agnósticos, a los que de una u otra forma deciden formar parte, hacer, minúscula o grandemente, alguna de las interpretaciones, (y porque los humanos hacemos sentidos con lo simbólico, simbolizamos), las expectativas de mejorar en algo este nuestro universo cultural; donde viven: la política, la religión, las artes, la economía, la biblia y el calefón, nosotros mismos.

Entonces, creer entender la democracia, o saber algunas verdades de Perogrullo sobre ella, nos da el derecho de cuestionarla, pero no de combatirla, nos da el derecho de criticarla, pero no de destruirla. Exponer  razones para justificar nuestras conductas más viles, como: la delación, el rumor, la calumnia, la vejación, el escarnio. No nos vale en absoluto para mejorar o crecer. Si no hay nada nuevo, porque por el momento, la creatividad y la inventiva, están dormidas; No seamos idiotas y aprendamos a esperar, aunque en eso, se nos valla la vida. Porque descalificar para tapar nuestra propia mediocridad, es el resultado vil de la peor de las trampas, EL AUTOENGAÑO, de creernos mejor que los demás… ¡Saludos!

Manuel Valentín Coria

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