A
veces nos pasa por el rostro, por la frente, por las tripas la idea de “¿qué pensará…?” Pero en realidad,
queremos creer y decidimos decir, que no, que no nos importa.
Quizás
para sentirnos libres, revolucionarios o cosas similares, pero lo cierto es que
nos morimos de angustia por saber qué pensarán algunos, o tal vez todos los que
nos observan, los que de una manera u otra comparten directa o indirectamente
nuestra vida.
Nos
pasa, nos sucede que al hacer algo que creemos bueno o justo, la duda nos
invade, nos inquieta, nos paraliza. Es bueno dudar, tanto como hacer lo que
queramos hacer. Pero ahí se aparecen una serie de fantasmas propios o ajenos
que suelen convertirse en impedimentos, barreras, frenos…Tal es el caso
nuestros viejos, los que nos criaron como si fueran nuestros viejos, los
amigos, o simplemente nuestra pareja o nuestros hijos y ni que hablar de los
amigos o cosas similares.
Hacer
algo o decir, nos trae tantas consecuencias como no hacer nada. Hagas o no,
trae consecuencias. Es como un monstruo que está, pero que en realidad no
vemos, la conciencia. Cuando te quedas en el molde, como se dice, es algo más que quedarte
callado, es consentir, es ser cómplice. Aunque consentimiento y complicidad, lo
mismo que un montón de palabras pierden o se alteran en sus sentidos y significados, según
quién y cuándo las diga, cómo y por qué
las dicen. Pero esto de las palabras lo dejamos para el próximo “A-Kuatro”.
Decía,
que es posible que temamos con o sin fundamentos hacer o decir algo, más que
nunca hoy, donde las palabras o los dichos vuelven a cobrar una esxtraña notoriedad
[tal vez por poco tiempo] y se tilda a una persona de una forma binaria o
simplista. Esto es, si dice tal cosas es porque piensa tal otra y por eso es
esto otro, nazi, zurdo, homofóbico, religioso, e incluso, adicto, o “sano”.
Las
palabras toman una forma filosa que lastima mucho y sana poco. Se ha dilapidado
la palabra sobre todo la palabra dicha y eso generó en las últimas décadas una
reacción en oposición al uso mismo del derecho de opinar o expresar ideas.
Algunos consideran que es el movimiento de “la acción” o “del hacer”, esto es, menos
palabras y más hechos. Pero como todo en la vida tiene sus
contradicciones, el hacer tiene una motivación y en ella se esconden los
manipuladores, los dictadores, los sínicos perversos y los psicópatas, los que
se creen salvadores y dicen serlo, los sanos, los buenos, los santos…
Así
que de ahora en más, si estás en contra de decir y preferís el hacer, revisa
tus motivaciones, es decir, cuestiónate a vos mismo, ¿cuál es real motivo por
el que hago esto o dejo de hacerlo?.. Así no andas por ahí sacándote fotos
haciendo deporte, ayudando a una ancianas, ayunando, rescatando perritos o
salvando ballenas, porque puede que estés haciendo marketing y no tenga nada
que ver con lo que aparentemente haces desinteresadamente o por amor.
A-KUATRO
1
Manuel Valentín Coria

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