Le puede parecer descabellado.
Pero la referencia es necesaria, tanto, como es necesario desmitificar la
religiosidad sobre algunos ritmos o compases. Piense durante cuántos años se
discutió sobre si la llamada música clásica en realidad era popular y por lo
tanto patrimonio de la humanidad y no de unos pocos “iluminados”.
Parecería que las supuestas
letras limitadas del reggaetón, lo mismo que sus bases electrónicas que para
algunos excelsos músicos o escuchadores del género, no serían ni siquiera
música, ni siquiera arte. Pero lo que se olvidan muchos de los que critican,
como lo he hecho hasta hoy, que el arte desde hace mas de cien años es un
producto de la sociedad y del comercio, se imponen, seducen mediante una
constante permanencia a pesar de todos los insultos que le puedan proferir.
¿Recuerda la cumbia villera?
Busque en la web la nota a uno de sus más grandes referentes sobre el tema,
está a la alcance de cualquier ignoto musicólogo o antropólogo. La música ha
sido un producto disruptor y emergente. La música, como cualquier otra cosa que
podamos llamar arte. Lo que dicen las letras
de tango de “Por una Cabeza”,
“Azucar, pimienta y sal”, “Cambalache”, “Chorra”, esgrimen
no sólo la decepción de un sistema mundo que agobia al ciudadano común, al ser
humano, sino que deja como consecuencia el dolor y la angustia existencial,
tanto, como la misoginia que habita a lo largo de la amplia colección
tangística o rockera.
El rock nacional [Argentino]
pone en tela de juicio cualquier posibilidad de “amor 2.0”, el siglo XXI
no es el siglo XX, porque cuando se escribieron las grandes obras de dicho
género nadie se ponía pañuelos azules o verdes, porque la época era otra. Basta
con repasar la nota de su amigo y compañero
a “El Flaco”, donde el mismo Spinetta
reflexiona sobre su propia letra respecto a “Muchacha Ojos de Papel”,
con sabiduría, recuerda el gesto cultural machista y misógino dado que “nadie
tiene ojos de papel” y “encima le afana un color”… “Seamos francos sino el
Generalísimo” ironiza… Luego del Guercio
le agrega mística…
La música actual, por así
decirlo, dice mucho. Si no, escuche “Bomba Estéreo - Soy Yo”.
El creer que una música es mejor
que otra, nos hace correr un riesgo. Nos propone una actitud autoritaria y
cerrada, nos dice que nada puede cambiar
o mejorar, que nada debe renovarse. La idea que esgrime superioridad es siempre
violenta y propone dominación. Debemos estar atentos a ello, no quedarnos en
esa zona de confort donde todo es como es, status
qúo.
Los críticos como yo, del
capitalismo se podrán negar tal vez, a reconocer que el arte es un producto de
la sociedad, un emergente que dice a pesar de nuestra conformidad, que esto es
AHORA lo que pasa. Y pasan las adicciones, los desamores, la violencia colectiva,
las pérdidas de sentido, el miedo al futuro, la nostalgia..
Recomendación, escuche más
Reggaetón si le importa su hijo…
A-KUATRO
2
Manuel Valentín Coria

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